
Una parte de mí estaba demasiado decepcionada, la otra estaba enamorada de él. No es nuevo pero siempre hay que recordarlo: cuando nos enamoramos, nos ponemos idiotas. Hasta las mujeres mas sabias que conozco se vuelven idiotas cuando se enamoran. No soy todavía mujer, mucho menos sabia.

Cuando hablo por chat puedo ser un poco impulsiva, se me van las manos, ya lo dije, me dan muchas ganas de preguntar otra cosa antes de que la persona me haya contestado. Soy de terror, pero así soy. Qué me habrá querido decir? No puedo esperar a que se conecte de nuevo.

Salvador: Estás? Leíste mi mail?Salvador: no puedo más sin hablar con vosJari: yo tampocoSalvador: me perdonás?Jari: es un poco más complicado que eso, foquito intermitente.Salvador: perdón Ja…Jari: Vos no podés aparecer y desaparecer de mi vida como si no me causaras desequilibrio. Me estás volviendo loca, flaco.

La respuesta a todos mis problemas: Maximiliano. Me iba a refugiar en él, una vez más.
Lo cierto es que el amor te vuelve un bebé, aunque tengas cincuenta o sesenta años. Te deforma, te consume. Y si no es sacrificado no es amor.

Me pasé varias horas llorando mirándome al espejo, viendo como me caían las lágrimas. Quien diga que nunca lo hizo, miente. Es reconfortable saber que hay testigos de nuestra tristeza, aunque no sea más que nuestro reflejo.

Siento que cada vez que chateamos aprendo algo. Maduré más en estos meses que en cientos de días que viví antes de saber que existía. ¿Qué estaba haciendo yo antes con mi vida? ¿ en quien me quería convertir, quien quería ser?Ahora tampoco se quien quiero ser, pero se con quien quiero estar. Con él. Con quien, sin querer, me cambió la cabeza.

En general mis obsesiones siempre fueron simples, como las de cualquier adolescente: ser buena en la escuela, recibirme con un buen promedio, intentar no disgustar a mis viejos, seguir la palabra de dios, etc. Pero este chico me estaba mostrando una nueva gama de opciones: había otras cosas de qué preocuparse. Y yo me ocupaba de él, en mi cabeza todas mis neuronas gritaban su nombre. Me estaba enamorando y era una de esas veces que el amor duele. Pensaba todo el día en el: qué estará haciendo? Dónde estará? Con qué estará hablando?

Mi estabilidad mental era precaria y no soportaba grandes desafíos...así que hubiera preferido no volver jamás a aquella casa que no era un hogar


"...Y lo cierto es que nadie estaba conmigo, yo sola, sola, sola, sola, como siempre. Una decepción más pensé. Una vez mas la gente me decepciona..."
" Lo cierto es que tenía doce años, me sentía hermosa y había llegado a un colegio que más bien parecía el cielo. "
"...y sin embargo me descubro loca por este chico. Loca. Haciendo cosas que jamás me imagine que alguien pudiera hacer. Ya ni digo que nunca imaginé que YO pudiera hacer. No puedo creer que haya gente que de verdad haga estas cosas, las cosas que hago..."

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